El especial del año es Bolaño

Llevamos unas semanas creando expectación sobre el especial de Bolaño. Teníamos ganas de presentaros, o de profundizar un poco más, en su figura. Vicente lo ha leído en varias ocasiones, y a Judith le picó el gusanillo el año pasado, y tuvo el placer de conocerlo en Llamadas telefónicas, para después animarse a acabar el año 2019 con 2666. El cariño que sentimos, ambos, por el autor, lo debéis de imaginar ya.

Pero no nos malinterpretéis, el objetivo de este post no es contaros su vida en verso, sino el de romper con todas las connotaciones negativas que giran entorno al escritor. Palabrerías que hacen que los lectores se alejen de sus novelas por miedo a que sean densas, pesadas, aburridas.

Quién es?Soy yo. Qué vienes a buscar. A ti.” 

Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953- Bcn, 2003) fue un escritor y poeta chileno. No fue lo suficientemente reconocido, como le pasa a la mayoría de autores, hasta que falleció, que se convirtió en no de los escritores más influyentes en lengua española.

Su obra está estrechamente ligada a sus experiencias vitales. En sus novelas vemos una clara inspiración de los lugares en los que vivió, en su contexto social y en personas que tenían más pinta de personaje que de vecino. Así pues, Chile está presente, pero también México, donde Bolaño pasó su juventud y, por supuesto, Barcelona, donde, finalmente, murió.

En cuanto a estudios, el escritor no terminó la escuela secundaria, y por lo tanto, nunca llegó a cursar estudios superiores. Esto, sin embargo, no le perjudicó a la hora de instruirse, era asiduo de la biblioteca pública y leía vorazmente todo lo que le pasaba por las manos. A la vez, por supuesto, escribía: obras de teatro y poesía.

En el año 1975 funda con su gran amigo Mario Santiago (poeta méxicano) y con otros dieciocho jóvenes, un movimiento poético llamado infrarrealismo caracterizado por la búsqueda de una poesia libre y personal, alejada de convenciones sociales.

Qué hace

Como ya hemos comentado, Bolaño empezó escribiendo poesía, pero no fue el único género con el que se atrevió, también lo hizo con los relatos breves y con la novela. Su antología poética más conocida es la de Reinventar el amor, publicada en 1976, poco después de haber fundado el movimiento infrarrealista. En cuanto a novela destacan Los detectives salvajes (1998) y 2666, su obra póstuma, de la que hablaremos con más detenimiento más adelante. Por último, entre sus antologías, cabe destacar Llamadas telefónicas (1997) y Putas asesinas (2001).

2666, SU GRAN OBRA

La novela consta de 5 partes, que bien podrían ser 5 novelas distintas. De hecho, el autor, que ya estaba enfermo, quería publicarlas por separado para asegurarles un buen futuro a sus hijos. Pero, finalmente, tras su muerte, se publicó como una única obra.

Decimos que se podría haber publicado por pedazos, porque aunque los personajes de las novelas están relacionados, protagonizan tramas distintas. En la primera parte los protagonistas, que son expertos literarios, buscan con desesperación al escritor Benno Von Archimboldi, al cuál nadie ha visto jamás, y del cual se sabe muy poco. En la segunda parte, conocemos  Óscar Amalfitano, un profesor de filosofía, que no parece muy cuerdo. La tercera parte es la de Fate, un periodista afroamericano, que es mandado a México para cubrir un evento cultural, pero al final termina cubriendo una lucha de boxeo. Luego está la parte más extensa de la obra, la de los crímenes de Santa Teresa. Y por último, la parte del escritor, Archimboldi.

El lector atento habrá visto que Archimboldi aparece dos veces en la narración. Y de hecho, no es lo único que aparece repetido. Como hemos comentado, aunque se trata de historias independientes, el contexto social en el que se desarrollan es compartido, así como la presencia de ciertos personajes. Así pues, los crímenes de Santa Teresa están de fondo de todas las historias, así como el misterio del escritor, la locura del profesor de filosofía y la incertidumbre de los medios de comunicación.

Por qué merece la pena leer a Bolaño. Cualidades de su escritura, teniendo como referencia la novela 2666. 

Una de las cualidades más valoradas, por nosotros, de Bolaño, es su capacidad para entrelazar historias, creando una sensación de esquema total. Tal como habéis visto en la sinopsis de 2666 y en las características principales de su obra, el autor utiliza espacios comunes y personajes conocidos para construir sus novelas.

Además de la capacidad que tiene para hilar las historias principales, usa múltiples historias secundarias, que solo aparecerán una única vez en el texto. Pequeñas anécdotas de personajes que aparecen sin previo aviso, pero que tienen un papel importante para alguna de las tramas principales, puesto que refuerzan la caracterización de los protagonistas, llevándolos forzosamente a tomar decisiones o a hablar sobre algún tema de interés.

Esta multiplicidad de historias, no solo dejan al lector embelesado, sino que aporta agilidad a los textos. El grosor, en este caso, no es un indicador de densidad. No hay de qué temer, las mil y pico de páginas de 2666, pasan como un suspiro entre personaje y personaje, anécdota e historia.

Otro tema a destacar es el género, no hemos hablado de él hasta ahora, y tiene una explicación. Bolaño no escribe sobre un género, entremezcla varios, creando una novela total. En 2666, por ejemplo, hay partes donde la novela negra es la protagonista, pero también aparece el amor, la crítica social, incluso la novela histórica.

Por último, hagamos mención a los personajes. Además de realistas y complejos, hay tantos, que parece que salgamos del sofá, para ir al mismísimo México, y estemos paseando por el mercado, por las calles o por la universidad. Es tanta la verosimilitud, tan coherentes las acciones, que es capaz de dibujar a la sociedad méxicana, así como a la chilena.

No queremos alargarnos mucho más, tal vez, algún día  nos animemos a abrir la caja de Pandora y a hacer un estudio más profundo del Bolaño. Parecido a lo que hacen los críticos literarios en la primera parte de 2666 con Von Archimboldi. Pero de momento, con esto, es suficiente. Esperamos que perdáis el miedo a Bolaño, porque leerlo, de verdad, no hace daño.

 


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