Historias de un náufrago hipocondriaco

Título: Historias de un náufrago hipocondriaco
Publicación: 2017, Editorial ESPASAesPOESIA
Temática: Prosa poética
Páginas: 168
Autor: Jose Á. Gómez Iglesias (Defreds)
Puntuación: 0/10
Ver en Amazon

Sinopsis: Este es el viaje de un náufrago de amor.

De pequeña solía jugar a “Bucando a Wally”. No sé si habéis oído hablar alguna vez de Wally. Hay varios volúmenes del muñequito en cuestión, está escondido, lo divertido es buscarlo por ahí, donde nadie se espera que esté.

No es ninguna información superflua, me he topado con Historias de un Náufrago Hipocondríaco y he pensado que, quizá, podéis ayudarme a encontrarlo: al náufrago, digo. Porque, por más que lo he intentado, no lo he visto por ninguna parte. Es curioso, porque, cuando leo el título de una novela/poemario espero en el interior encontrar una coherencia. Menos mal que quién ilustraba los libros de Wally recordaba, SIEMPRE, trazarlo en todas las páginas.

Empecemos por el principio, ¿cómo vais a ayudarme a encontrar si no sabéis por dónde buscar? El libro es de Defreds es bastante activo en las redes sociales, especialmente en Instagram y Twitter. Yo, aparte de conocerle vía online, también me había leído su primera obra: Casi sin querer. Quise darle una segunda oportunidad, ¿sabéis eso de que todo el mundo merece un par? No es válido para libros, hay gente que no mejora, “la cabra tira pal monte”.

Historias de un náufrago hipocondriaco está dividida en 4 partes: el prólogo escrito por Luís Ramiro. La segunda parte, que constituye la mayor parte del libro, formada por tres capítulos donde, en principio, se ve la evolución del náufrago. Es decir, su ahogamiento y su progresión hasta el salvamento. Una tercera parte de bonus track y, por último, una sección de microcuentos.

El prólogo no tiene desperdicio. ¿Qué esperáis de un prólogo? Magia y colorines. Yo quiero marketing del bueno, quiero que me enseñen el caramelito y me den unas ganas locas de comerme todo el azúcar que viene a continuación. En esta introducción te dejan oler mierda para que después te la puedas comer sin quejarte. Para que no aparezcas con el libro en la mano diciendo a voz de grito: Perdona, me has dicho dulce y he comido agrio. Para ser más literal, nos describen a Defreds como: buena persona, sincero y mediocre. Un escritor que explica, cual Peter Pan, cito casi literalmente, sus aventuras amorosas mediocres. Además, nos insiste en la idea de que, lo que escribe no necesariamente es buena literatura, más bien es literatura apta para todos los públicos. Alerta, alerta, nos dice, alerta que lo que viene a continuación no es poesía, pero está hecho con cariño y amor.

Los tres capítulos siguientes, los que constituyen la recopilación de textos poéticos es ya, de otro universo. Le dedica el libro a Fanny, es lo que se entiende, por lo menos, en el texto posterior al prólogo. Porque, Fanny, le ha salvado. Y ahí está el náufrago, él, ahogándose de amores pasados, es salvado por Fanny de manera progresiva en tres capítulos. El primero debería contener textos de ahogamiento, el segundo de salida de las profundidades, y para acabar, en el tercero tenemos a nuestro náufrago vivito y coreando. Pero, no, la coherencia, no existe. Estamos frente a diferentes textos sin conexión entre sí, clasificados en capítulos por la magia del azar. Da igual el capítulo que decidas leer primero, en todos, encontrarás sin orden textos de: amor, desamor, bulling, critica a otros autores, su infancia. Y entonces, ahí, amigos, viene mi pregunta ¿de qué náufrago hablamos? ¿Por qué vamos a hacer una alegoría que después, en la obra, no vamos a respetar?

Ya que no hemos logrado conectar las partes de Un náufrago hipocondríaco, veamos si los temas están bien tratados. El bulling es un tema amplio, duro y muy fácil de criticar. Como todo el mundo, que yo sepa, está en contra, es relativamente sencillo llegar al espectador, por poco que escribas, lo consigues. Pues él no. ¿Cómo se puede ser tan superficial? Ponerse en la voz de un padre que le habla a un hijo sobre el acoso escolar, dándole consejos de empatía y cuidados. Descrito de esta manera, hasta parece bien hecho, pero realmente, es que no hay por dónde coger el texto. Pero ni ese, ni ninguno: despecho, amor infantil, temas superficiales, vistos por encima, descripciones pobres, vocabulario básico, construcciones sintácticas excesivamente (¿adolescentes?) no me atrevo a definirlas.

Podría seguir y seguir hasta la saciedad, en el fondo, incluso me gustaría hacerlo, pero de pequeña, aparte de a buscar y a encontrar, me enseñaron a respetar. Con esto quiero decir, que, respeto: a Defreds y a todo aquel que considere que sus frases son dignas de tatuarse en la piel. A quién lo lee, a quién lo reseña de manera positiva, a quién lo excusa con un pretexto de “sinceridad adolescente”. Yo no puedo alabar el trabajo de alguien cuando no es coherente y no es profesional con lo que hace, es mi criterio. La sinceridad la valoro en otros aspectos, en la vida diaria, por ejemplo. Esto es literatura, y yo, cuando leo, quiero más.


2 respuestas a “Historias de un náufrago hipocondriaco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s