El síndrome de Kalashnikov

Título: El síndrome de Kalashnikov
Publicación: 2012, Editorial Trabe
Temática: Poesía
Páginas: 59
Autora: Natalia Menéndez
Puntuación: 7 /10
Sinopsis: Antología poética sobre batallas internas.
Este verano visitamos Gijón, de la ciudad nos llevamos muchas cosas y entre ellas: la semana negra. Llevarse una semana a casa, suena a broma, pero no lo es, nos la trajimos en forma de fotografías y, por supuesto, de libros. Uno de ellos, es del que voy a hablaros hoy, el síndrome de Kalashnikov de Natalia Menéndez.
Se trata de una antología poética compuesta por tres partes: el síndrome de Kalashnikov, Cartología del frente y Zonas comunes. Por último, un epílogo que contiene un solo poema, el que da nombre al poemario.
A pesar de estar clasificados en distintos subapartados y de haber sido publicados, o utilizados, para distintas obras artísticas, tal como explica la autora al final, la cohesión que hay entre ellos es indiscutible.
El tema central es la guerra. Una guerra entendida como un conjunto de batallas internas, luchas personales y algun que otro daño colateral: heridas, rasguños, recuerdos, aprendizajes. Es una obra que, desde la delicadeza, trata temas cotidianos como el amor, el desamor y el autodescubrimiento.
Los poemas son relativamente cortos, Natalia no se extiende, a partir de una sensación o una imagen, resume un sentimiento y no va más allá. Lo bueno, breve, dos veces bueno.
La imageneria es diversa, pero hay una tendencia a describir la casa como refugio, como espacio protector a la nostalgia y al dolor. Después del viaje, de la aventura y de la lucha, Natalia regresa a Ítaca como cualquier héroe griego.
Hay poemas más flojos que otros, no todos están, bajo mi criterio, al mismo nivel. Algunos pecan de simplones, de metáforas consumidas como el invierno, el frío. Recursos que pueden seguir siendo útiles, pero que, según cómo y cuándo recurras a ellos, resultan mediocres.
Después, hay algunos que están bien. Y otros, que sin duda, elevan el poemario, son los que han hecho que la obra me produzca sentimientos. Entre los que más me han llamado la atención destaco: Grietas 1 y Grietas 2.
En Grietas 1, Menéndez refleja el paso del tiempo bajo una mirada a la juventud pérdida, a los sueños perseguidos sin éxito. La grieta es una metáfora de los deseos que quedan abiertos, pendientes del tiempo y parados, también, por él. En Grietas 2, está metáfora se repite, añadiendo además la idea de búsqueda interna. La magia de profundizar en la herida, en la cicatriz, en el pensamiento.
En resumen, el libro me ha gustado. La delicadeza de la autora para tratar los temas es de admirar. Sus recursos técnicos son agradables, punzantes, en ocasiones. Pero, porque algún pero tiene que haber, hay poemas que no tienen tanta calidad, y te dejan un regustín un poco agrio. Es habitual, por otro lado, en la mayoría de poemarios. Nada es perfecto.

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