El día que murió Kapuściński

Título: El día que murió Kapuściński
Idioma: Castellano
Autor: Ramón Lobo
Editorial: Círculo de Tiza
Publicación: Enero de 2019
Formato de publicación: Rústica
Tiempo estimado de lectura: 9h, 415 páginas
Género: Novela. Corresponsal de guerra, realismo, bélico, drama, amor
Puntuación: 9,5/10
Sinopsis: Conocemos a través de la visión de Roberto Mayo y su entorno, la mayoría corresponsales de guerra y fotógrafos, las consecuencias de los cambios dentro del mundo del periodismo ocurridos durante los últimos años.
Lo mejor: En general, todo.
Lo peor: Los trasfondos sobre los que se desarrollan las historias son reales, ocurren, sin que les importe a mucha gente.


Lo jodido de reseñar un libro del que uno se ha enamorado es que hasta que no pasa el enamoramiento no se le ven los defectos. Porque me he enamorado de El día que murió Kapuściński, de Ramón Lobo y, ahora mismo, no le encuentro nada malo. Por suerte, siempre nos queda la lista de cosas a revisar cuando hacemos una reseña como referencia para saber cómo sobrevivir en esos momentos en los que uno acaba obnubilado por un libro.

Primero la trama y los personajes. La cosa va de un señor que es corresponsal de guerra, mundo jodido donde los haya porque tiene que ir a esos lugares a los que nadie quiere ir y que, como mucho, conocemos sólo cuando hay guerras. Roberto Mayo, como se llama el protagonista, recorre muchas guerras mientras trata de tener una vida mínimamente normal, es decir, amistad y amor, con otros personajes del libro. Estos secundarios liderados por Tobias Hope, alias Puta Esperanza, son principalmente reporteros, corresponsales y fotógrafos de guerra.

Me ha sorprendido la facilidad con la que he leído el libro, y esto se debe a la construcción de los personajes, la velocidad con la que se suceden las peripecias de los protagonistas y la variedad de situaciones que viven, desde escenas bélicas hasta situaciones muy personales. Lobo, con más de 20 años de experiencia como corresponsal de guerra, sabe de lo que habla, y ese conocimiento de causa se nota en cada una de las páginas. El libro está escrito con amor hacia la profesión, hacia sus propios compañeros y amigos, y ese amor se traspasa al lector. No esconde nada: vemos, ante todo, miserias. Miserias de la sociedad en la que vivimos, miserias personales, miserias económicas y miserias empresariales; y es ese amor el que lo mueve todo. Amor por contar historias, amor por hacer llegar a quien no quiere saber la verdad del mundo en el que habita, que habitamos. Es imposible no enamorarse.

El día que murió Kapuściński es una crónica de las crónicas de prácticamente un cuarto de siglo de periodismo bélico, una crónica que es necesaria conocer, leer, y dejar que a uno le envuelva. Es un libro duro y es en su dureza donde reside su hermosura. Merece la pena dejar atrás prejuicios y estereotipos, el mundo de Roberto Mayo y Puta Esperanza es el nuestro. Muy recomendable.


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