La magia de Melisa

Título: La magia de Melisa
Publicación: 
2019, Letrame Grupo Editorial.
Temática: Drama
Páginas: 428
Autor: Narciso Martín. H.
Puntuación: 4 /10

Sinopsis: ¿Qué es la magia? Para Melisa es todo aquello que la rodea. Ella es una pequeña y loquita luchadora que esconde un maravilloso secreto tras su enfermedad. La magia está en el interior de personas especiales que nos rodean y que logran en nosotros las cosas más extraordinarias e inverosímiles jamás imaginadas. Una de esas personas es Melisa. 

Si hay algo que detesto en esta vida son los diminutivos. Cuando me sorprendo diciendo alguno en voz alta, me maldigo. Pequeñito. Chiquitito. Loquita. Perrita. Monita. Gatita. ¡Alto o disparo! El nivel de cursileria tiene unos límites, y no está de más respetarlos para evitar morir adulzorados. Narciso Martín es así, dulce como una nube de feria. ¿Eso es malo a nivel personal? No, va a gustos. ¿A nivel literario? Bueno, si el único recurso literario que tienes para mostrar ternura es terminar las palabras con “ita”, sí. Y es un poco lo que sucede en La magia de Melisa.

Melisa es una niña de siete años con un tumor cerebral que, sabemos al principio de la novela, va a morir. El padre es quien explica la historia de Melisa, que en el fondo no es más que su propia historia y la de su mujer, recientemente fallecida. Como veis, la obra es trágica desde la primera página y, me temo, que lo es hasta la última. Sin embargo, no provoca ningún sentimiento. La narrativa del autor pretende ser dulce (por eso usa tantos diminutivos), apaciguada (por eso repite algunas escenas, como cuando Melisa se prepara para salir de casa) y con un punto de fantasía (por eso en cada capítulo encontramos un cuento) ; pero es tan exagerado el uso de estos recursos que crea una barrera enorme entre el lector y el personaje. De hecho, la historia podría leerse por capítulos, eliminando algunas escenas en que se describe la enfermedad de la niña, y podría pasar por una antología de fábulas infantiles, más o menos, entretenidas. Y una fábula, por muy bien que esté escrita, nunca conseguirá, en mi humilde opinión, hacernos llorar de emoción. Porque, precisamente, una fábula crea la distancia perfecta para hacernos reflexionar sin necesidad de hundirnos en el barro.

Dado el tema principal de la historia, no sé si es el mejor recurso estilístico al que se puede optar. La fantasía tiene tanto papel en la novela que la realidad queda en un segundo plano. Entiendo que el autor quiere jugar con la fina línea que separan los dos conceptos (la magia y la vida cruel), haciéndonos comprender que la magia está incluso en las rutinas más tristes. Pero la verdad es que no lo consigue. De hecho, leyendo la obra he recordado otra, que leí hace ya un tiempo, El noi de paper, que sí conseguía este efecto.

Podría poner más fallos formales: la narrativa es muy monótona, las escenas de magia se meten con calzador, de manera muy abrupta, el uso de diminutivos es excesivo y los diálogos son muy flojos. Pero la verdad es que en general, no considero que Narciso sea un mal escritor. En mi opinión es un buen escritor que ha escogido un mal tema: un tema que no sabía cómo abordar y el resultado es muy mejorable. Tiene algunos capítulos interesantes, algunas reflexiones incluso, pero en conjunto no es una buena novela. Quizá, quién sabe, en la próxima que escriba, consigue sacar más partido al talento que he leído entre líneas.


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