Blitz

Título: Blitz
Idioma: Castellano
Autor: David Trueba
Editorial: Anagrama
Publicación: Febrero de 2015
Formato de publicación: Tapa blanda
Tiempo estimado de lectura: 5h
Género: Novela. Drama
Puntuación: 6/10
Sinopsis: La vida del protagonista se desmorona en el transcurso de un congreso de paisajismo en Múnich.
Lo mejor: El proceso de destrucción y desolación posterior del protagonista.
Lo peor: El uso de recursos forzados para apuntalar la trama.


Blitz, relámpago en alemán. De blitzkrieg, o guerra relámpago. Y después de la guerra llega la calma, la calma de la ruina, en la que se convierte la vida del protagonista. David Trueba, en este drama, es lo que nos muestra: una ruina. La pregunta es, ¿cuándo se convirtió Beto en una ruina, antes o después de los sucesos de la novela?

Su vida, en la página -1 de la novela, es un castillo de naipes. La primera página, como un golpecito, provoca la caída de todas, y durante el primer capítulo, que por otra parte abarca prácticamente toda la novela, acontece esta destrucción. La vida de este paisajista se le revela falsa, engañosa: su novia le ha enviado un mensaje por error, destinado a su amante, en el que denuncia la dificultad para decírselo. Tras la relación se arrastra su profesión, su presente y su futuro, y también su propia dignidad, pisoteada por una narración basada en el patetismo del protagonista, su autodesprecio y autoodio.

Beto es uno más de tantos y tantos que conforman una generación emparedada por las crisis que hemos ido concatenando estos últimos años, sin ser la económica la peor de ellas. La crisis del vacío social, del amor de cartón piedra, de la velocidad sin encontrar un segundo para pararse a vivir le han hecho ir de aquí para allá, con su trabajo mediocre, su relación mediocre, sus expectativas mediocres. La metáfora de los paisajes con relojes de arena, del mismo reloj de arena como concepto y el equilibrio producido entre Helga y Beto, la soledad de la vejez frente a la soledad de la adultez, carga con el peso narrativo de la novela. Incansablemente, los hechos se suceden uno detrás de otro, Beto se arrastra tras ellos, incapaz más que de sobrevivir a remolque: la vida le insistirá en llevarle a la fealdad, a la vejez, a su propio enemigo, donde por fin podrá, aunque de aquellas maneras, empezar a vivir. Vamos, lo que viene a ser el camino del héroe, en versión patética.

Para construir este recorrido vital, Trueba no duda en buscar el asco, la repulsión en el lector. Beto se humilla, actúa sin cabeza, no reflexiona, se avergüenza de sus acciones. Beto es humano, deliciosa y asquerosamente humano. También Helga, otra perdedora a su manera, aparece patéticamente desnuda. También lo es el resto de personajes que conforman esta historia común, cotidiana, vergonzosa durante su recorrido por los diversos tabús explorados. Y en esto se queda la novela, en una exploración de los límites de la sociedad bien, lo aceptado, lo corriente y bueno. Una novela más, que pese a su buen trabajo narrativo, se queda en reflejo de la sociedad vacía, avergonzada de ella misma, reprimida de donde emerge.


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