Metátesis, o ponme aquí ese fonema que sale mejor

Sí. Tal cual dice el título. La metátesis consiste en ir cambiando de lugar fonemas. Este fenómeno fonológico está en todas partes, aunque se aprecia mejor cuando comparamos lenguas. No hace falta dominar dos lenguas para apreciarlo, basta con fijarse en pequeños detalles. Un cocodrilo, en inglés, es crocodile. O una viuda, en catalán, es vídua. Si le preguntamos a un hispanohablante por el país entre Marruecos y Túnez, contestará Argelia, pero si la misma pregunta se hace a un anglófono o a un catalanohablante, su respuesta será Algeria. Y luego están las cocretas. ¿No os parece maravilloso?

Una metátesis está dentro de la categoría de metaplasmo. Otro palabro. Un metaplasmo es una forma léxica, es decir, una palabra, a la que se le cambia la forma. Hay varios tipos de metátesis, de los que hablaremos en otro momento. Ahora, centrémonos en las metátesis, que tiene mucho de interesante a hablar.

Vamos con un ejemplo bien sabroso: las croquetas. A mucha gente les gustan las croquetas. Están buenas. Pueden variar mucho, de tamaño y de sabor, sin embargo una croqueta es una croqueta. ¿O es una cocreta? Más de uno y más de una se han escandalizado, y seguramente seguirán haciéndolo, cuando escuchan a alguien decir cocreta. Estamos, sí, efectivamente, ante un escándalo. Un escándalo metatético.

Qué fuerte.

Y más fuerte es que, este escándalo mayúsculo cocretil, no se dé con ejemplos similares, como cocodrilo. La metátesis de croqueta no es gratuita. Corresponde al sistema articulatorio de muchos hablantes de castellano, que por el principio de economía lingüística, producen pequeños cambios para facilitar la pronunciación.

Siempre hay una buena excusa para hablar de croquetas (Fuente: Freepik)

Antes de nada, vamos con la definición de croqueta. Según el diccionario de la RAE, la palabra viene del francés croquette, es femenina, y significa: «Porción de masa, generalmente redonda u ovalada, hecha con un picadillo de jamón, carne, pescado, huevo u otros ingredientes, que, ligado con besamel, se reboza en huevo y pan rallado y se fríe en aceite abundante.»

La palabra croqueta viene del francés croquette. En francés, esta palabra se pronuncia /kʁɔ.kɛt/. La /k/ es una consonante velar, es decir, se articula en la parte posterior del paladar. la /ʁ/, la fricativa uvular sonora, también conocida como R francesa, se articula cerca de la campanilla. En cambio, en castellano, se pronuncia la palabra croqueta como /kɾoˈketa/. La /k/ es similar, pero la /ɾ/, la consonante vibrante (la lengua vibra un poco para producir el sonido) alveolar (el punto de articulación es sobre la encía junto a los incisivos superiores) simple (para diferenciarlo de la /r/, la vibrante alveolar múltiple) , la misma que encontramos en hora, se articula cerca de los dientes. Mucho más lejos de la /k/ que la /ʁ/. Más difícil.

Pero esto provoca otro misterio. ¿Cómo es que la /ɾ/ cambia de posición si en ambas formas, croqueta y cocreta, estaría entre una /c/ y una vocal? Según mi opinión, esto se debe al punto de articulación de las vocales. En el siguiente gráfico vemos una representación de la articulación de las vocales. La /i/ está en el punto más atrasado de la boca, mientras que la /o/ está en el punto más adelantado.

Gráfico de la Asociación Fonética Internacional de los puntos de articulación de las vocales.

Os propongo un ejercicio para percibir el cambio de punto de articulación: Probad a decir las vocales en este orden: I – E – A – O – U. Primero, con pequeños parones entre cada vocal, después sin estos parones, es decir, como si dijérais la palabra ieaoú, percibiendo las transiciones entre los vocales, sin dar golpes. Si lo hacéis con atención, podréis percibir los cambios en el punto de articulación de cada una de las vocales. Para confirmarlo, podéis hacer estos ejercicios al revés, es decir: U – O – A – E – I y uoaeí. ¿Lo notáis?

Por tanto, a la hora de articular los sonidos /k/ + /ɾ/ + una vocal, es más económico hacer la combinación /kɾe/ que /kɾo/. Es más, si pronunciamos estas dos sílabas por separado, fijándonos bien en el movimiento de la lengua, cuando hacemos /kɾo/ la lengua se desplaza un poco hacia delante para articular la /o/, pero si hacemos /kɾe/ la lengua se queda prácticamente en el sitio, y solo se mueve la punta para hacer la /ɾ/ y, en la misma posición, se articula la /e/.

El caso de cocodrilo es similar. La palabra cocodrilo viene del griego krokódilos, y también se ha producido una metátesis hasta pronunciarse /kokoˈdɾilo/. En este caso, la /ɾ/ ha ido hasta la sílaba /dɾi/. En este caso no solo la /ɾ/ ha ido hasta la vocal /i/, más atrasada incluso que la /o/ y, además, se ha ido a detener junto a la /d/. La /d/ es una consonante oclusiva (detiene el paso del aire) alveolar (se articula con la punta de la lengua poniéndose sobre en la parte de la encía sobre los incisivos superiores) y sonora (las cuerdas vocales vibran), es decir, tiene exactamente el mismo punto de articulación que la /ɾ/. Esto es un ejemplo del principio de economía lingüística. Tal donde está la lengua tras articular la /d/, hace la /ɾ/. Es una combinación ganadora.

Ahora ya conocéis qué es la metátesis y sabiendo que es un fenómeno natural de las lenguas, un motor de su cambio y la causa por la que pronunciamos muchas palabras (por cierto, palabra también ha tenido metátesis, pues viene del latín parabola), no tenéis excusa para admirar cada vez que escucháis /koˈkɾeta/ u otros cambios fonológicos que los puretas consideran un sacrilegio.

Igualmente, pronunciad la palabra como queráis, pero que no falte una buena ración de porciones redondeadas de chichilla y besamel, rebozadas y fritas. ¿Quién se apunta?


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